En casos de enfermedad el niño suele perder o disminuir su apetito. La solución está en ofrecer tomas más pequeñas y frecuentes de lo usual.
Los sólidos algunas veces pueden producir vómito, especialmente si hay fiebre y tos.
En niños menores de 2 meses se debe insistir en la alimentación al seno más frecuente.
En niños de 4 a 6 meses, tratar de dar la mayor cantidad posible de nutrientes y calorías por volumen (Cereales, frijol, carne y lácteos). En los casos en que sea difícil el consumo de sólidos, la atención debe centrarse en la hidratación.